La puerta
El tonto del puebo
Diariamente, algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas:
una de tamaño grande de 50 centavos y otra de tamaño menor, pero de 1 peso.
Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- Lo sé, no soy tan pelotudo..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece pelotudo, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pelotudos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar
cortando tu fuente de ingresos
La cuarta: (pero la conclusión más interesante)
Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
MORALEJA:
"El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente"
Fuente : IH
La vida
y la verdad, no me extraña, las personas tratamos de buscarle un sentido a todo,
una explicacion a todo, un por que del todo,
pero yo me pregunto ¿para que?, ¿para que quieres saberlo todo?,
para investigar, para conocer, para avanzar, si, vale, pero hay cosas, que pienso, que no deberia ser asi,
cosas que creo que se deberian dejar como un misterio...
La verdad, recuerdo cuando no hace mucho desgraciadamente,
me preguntaba una y otra vez, que ¿por que?, ¿por que coño la vida tiene que ser tan complicada?,
tan dura, tan... tan... tan aplastante y agobiante...
(me enciendo un cigarro) y la verdad, no espero hallar la respuesta del por que,
prefiero quedarme con la intriga, pero desgraciadamente, me hago una idea de por que puede ser,
las personas recordamos mucho mas los males que las cosas buenas,
y es por que los males nos afectan mas,
cuanto mas golpes te de la vida, mas fuerte seras,
cuantas mas caidas tengas, menos te caeras,
cuantos mas azotes te den, menos te doleran,
y es que para mi la vida es como un entrenamiento duro,
en el que empiezas viviendo con tus padres que te cuidan pero no protegen de los males de la vida,
en los que te puedes refugiar pero jamas escapar,
para que cuando estes solo, tu solito puedas seguir,
para que cuando te caigas, te levantes, te limpies y sigas adelante,
la vida es lo mas injusto que hay, y a la vez mas justo,
yo, cada vez que recibo un golpe, que desgraciadamente no son pocos, siempre pienso una cosa,
la vida jamas te dara algo con lo que no puedas aguantar
y es que eso se me ocurrio una vez, que estuve recibiendo un golpe tras otro,
como cuando tras esforzarme en algo, fallaba, me volvia a esforzar y volvia a fallar,
pero dios... que alivio cuando al final lo conseguia, y es que quieras o no, al final consigues lo que te propones,
y vaya sensacion... solo te queda el cigarrito despues de haberlo conseguido por que es como un polvo,
un ejemplo muy muy tonto, mmm... a ver... vosotros que sois informaticos, recordar como cuando teniais que arreglar algo que intentabais todo, una y otra vez, sin saber que fallaba, y al final, la solucion era la mas tonta, (la navaja de ockam), esa sensacion de "coño, pues al final lo e conseguido", eso siempre pasa con las cosas mas chicas, hasta las cosas mas grandes, lo que ocurre, es que muchos se rinden muy pronto, ¿es su culpa?, en parte, y es que esas personas, se pusieron un limite demasiado bajo, tan bajo, que se creen que no pueden seguir, cuando en realidad si, y es que en esta vida tan justa-injusta, todo, absolutamente todo, con esfuerzo se consigue, siempre, se consigue, sacando fuerzas de donde no las hay, y tirando pa' lante (vulgarmente dicho), pero se consigue...
Autor : eldiabloxico
Fuente : IH
El imán y los sentimientos
*Es que ella me gusta, pero pasa de mi...
(Poco tiempo despues...)
Joder tio, ahora dice que le gusto, cuando ella no me gusta y hasta tengo novia, joder, ¿ahora?, ya podia haber tardado menos...
* - Tio, pasa de ella, volvera, seguro que vuelve
- No tio, no puedo pasar de ella, quiero que vuelva ya, tenerla conmigo
(Al tiempo...)
- Tio, me a dejado, dice que no le daba espacio
[Si ubiese ido de otra forma]
- Tio, pasa de ella, volvera, seguro que vuelve
- Ok, eso hare, espero que vuelva, pasare de ella
(Al tiempo...)
- Tioo, buena noticia, ¡¡hemos vuelto!!
Seguro que muchos de nosotros conocemos casos como estos, muchos habreis visto esto muy de cerca, tanto, como en vuestra propia vida, El imán y los sentimientos... de eso trata este nuevo escrito, teoria, o como lo llameis.
Muchas personas, se torturan a si mismos iendo detras de una persona que pasa de ellos, se dañan tanto tratando de tener a alguien y sin conseguirlo, que acaban destrozados, hace tiempo pense en esta teoria, pero hasta hoy, no me anime a escribirlo, como dice el titulo, el imán y los sentimientos, asi veo yo a los sentimientos y a las personas en general, como imanes, y podreis comprobarlo por varias cosas que veis en vuestra vida, como al ir detras de una persona, esa persona en muchos casos pasa de vosotros, (si vais excesivamente detras de esa persona), como cuando ya os artais de que pase de vosotros, y os alejais y pasais de ell@s, ell@s ya no pasan de vosotros, y vienen detras vuestra.
Creo que ahora vendria bien un ejemplo que me paso un dia que sali con mi novia, una gran amiga mia, y dos amigos mios.
Ella es una chica que se enamora o encapricha facilmente, y cuando lo hace, es fuerte, y no se separa de esa persona, un dia, saliamos por la calle, ella iva cogida de su mano, mientras el hablaba con su amigo, y yo y mi novia detras, veiamos como mi amiga no paraba de seguirle, de cogerle de la mano, etc, mientras el pasaba de ella, entonces, mi novia y yo la llamamos, nos dimos cuenta de lo que ella (Celia) hacia, asi que le dijimos:
Diablo: Celia, deja de seguirle, eso solo hara que el se aleje de ti mas.
Gatita: Si, es que pareces una tonta tanto seguirle.
Celia: Pero es que sino, el no se acerca a mi, y pasa de mi.
Diablo: Celia, haremos una prueba, quedate a mi lado todo el rato, deja que el vaya delante con su amigo, y tu aqui detras conmigo, veras lo que pasara
Celia: Pero... bueno, vale, a ver que pasa.
Diablo: Veras como el vendra a ti.
Celia: No creo, veras como no.
Seguimos andando, y al rato, vemos como el chaval se gira un momento, ve a Celia detras, y afloja el paso y se viene a su lado, y la coge de la mano y se queda con ella el resto de la noche, viendo como celia estaba a su lado, aun con la cara de sorprendida por lo ocurrido, contenta por que el se acerco.
En muchos casos pasa asi, cuanto mas tratamos de alejarnos de una persona, o de tener a alguien, menos posibilidades tenemos de conseguirlo, en una conversacion con un amigo le puse.
Eres como un niño chico pataleando en el supermercado por que no le compran sus chuches, (tener a la persona querida), y cuando es asi, pasa dos cosas, te compran las chuches para que te calles, (esa persona esta contigo por pena), o que si haces como si te diese igual, si te portas bien, te callas, y haces caso, (hacer como si pasases de el/ella, o incluso hacerlo, pero no demasiado), te compraran tus chuches, (tendras lo que quieras).
Lo que pasa, es que muchas personas acabamos pataleando en el supermercado por las chuches, y acabamos con resultados no deseados...
Y como no...
Despues quejandonos de nuevo...
Fuente | eldiabloxico - IH
El Número 6174
Por ejemplo, probemos con el número 2005, cambiando los dígitos el mayor es 5200 y el menor 0025, si hacemos las restas:
5200 - 0025 = 5175
7551 - 1557 = 5994
9954 - 4599 = 5355
5553 - 3555 = 1998
9981 - 1899 = 8082
8820 - 0288 = 8532
8532 - 2358 = 6174
7641 - 1467 = 6174
Cuando llegamos a 6174 vemos que la operación se repite, devolviendo 6174 de ahí en adelante.
Y esto lo encontrareis para cualquier otro número de 4 cifras: ej. 8719
9871 - 1789 = 8082
8820 - 0288 = 8532
8532 - 2358 = 6174
Para los interesados en este tipo de cosas, a esto se le llama la operación de Kaprekar.
Calculo Ultrarrapido

La capacidad para el cálculo mental de Gauss, von Neumann y otros leones matemáticos como Leonhard Euler y John Wallis puede parecer milagrosa; palidece, sin embargo, ante las hazañas de los calculistas profesionales, una curiosa raza de acróbatas mentales que floreció a lo largo del siglo XIX en Inglaterra, Europa y América. Muchos comenzaron su carrera de niños. Aunque algunos escribieron acerca de sus métodos y fueron examinados por psicólogos, probablemente ocultaron la mayoría de sus secretos, o quizás ni ellos mismos entendían del todo como hacían lo que hacían. Zerah Colburn, nacido en Cabot, Vt., en 1804, fue el primero de los calculistas profesionales. Tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, al igual que su padre, su bisabuela y al menos uno de sus hermanos. (Se le amputaron los dedos de sobra cuando tenía alrededor de 10 años. Nos preguntamos si acaso fue eso lo que le alentó en sus primeros esfuerzos por contar y calcular.) El niño aprendió la tabla de multiplicar hasta el 100 antes de que pudiese leer o escribir. Su padre, un pobre granjero, se dio cuenta rápidamente de sus posibilidades comerciales, y cuando el rapaz tenía solamente seis años le llevó de gira por primera vez. Sus actuaciones en Inglaterra, cuando tenía ocho años, están bien documentadas. Podía multiplicar cualesquiera números de cuatro dígitos casi instantáneamente, pero dudaba un momento ante los de cinco. Cuando se le pedía multiplicar 21.734 por 543. decía inmediatamente 11.801.562. Al preguntarle cómo lo había hecho, explicó que 543 es igual a 181 veces 3. Y como era más fácil multiplicar por 181 que por 543, había multiplicado primero 21.734 por 3 y luego el resultado por 181. Washington Irving y otros admiradores del niño recaudaron dinero suficiente para enviarlo a la escuela, primero en París y luego en Londres. No se sabe si sus poderes de cálculo decrecieron con la edad o si perdió el interés por actuar. Lo cierto es que volvió a América cuando tenía 20 años, ejerciendo luego otros diez como misionero metodista. En 1833 publicó en Springfield, Mass., su pintoresca autobiografía titulada A Memoir of Zerah Colburn: written by himself. . . with his peculiar methods of calculation. En el momento de su muerte, a los 35 años, enseñaba lenguas extranjeras en la Universidad de Norwich en Northfield, Vt.
Paralelamente a la carrera profesional de Colburn se desarrolla en Inglaterra la de George Parker Bidder, nacido en 1806 en Devonshire. Se dice que adquirió la destreza en el cálculo aritmético jugando con piedrecitas y botones, porque su padre, un picapedrero, sólo le enseñó a contar. Tenía nueve años cuando se fue de gira con su progenitor. Entre las preguntas que le planteaban los espectadores puede elegirse la que sigue: si la Luna dista 123.256 millas de la Tierra y el sonido viaja a cuatro millas por minuto ¿cuánto tiempo tarda éste en hacer el viaje de la Tierra a la Luna (suponiendo que pudiese)? En menos de un minuto el niño respondía: 21 días, 9 horas y 34 minutos. Cuando se le preguntó (a los 10 años) por la raíz cuadrada de 119.550.669.121, contestó 345.761 en 30 segundos. En 1818, cuando Bidder tenía 12 años y Colburn 14, coincidieron en Derbyshire, donde hubo un cotejo. Colburn da a entender en sus memorias que ganó el concurso, pero los periódicos de Londres concedieron la palma a su oponente. Los profesores de la Universidad de Edimburgo persuadieron al viejo Bidder para que les confiase la educación de su hijo. El joven se desenvolvió bien en la universidad y finalmente llegó a ser uno de los mejores ingenieros de Inglaterra. Los poderes de cálculo de Bidder no decrecieron con la edad. Poco antes de su muerte, acaecida en 1878, alguien citó delante de él que hay 36.918 ondas de luz roja por pulgada. Suponiendo que la velocidad de la luz es de 190.000 millas por segundo, ¿cuántas ondas de luz roja, se preguntaba, llegarán al ojo en un segundo? «No hace falta que lo calcules», dijo Bidder. «El número de vibraciones es 444.433 .651.200.000».
Tal vez haya sido Alexander Craig Aitken el mejor de los calculistas mentales recientes. Profesor de matemáticas de la Universidad de Edimburgo, nació en Nueva Zelanda en 1895 y fue coautor de un libro de texto clásico, The Theory of Canonical Matrices, en 1932. A diferencia de otros calculistas ultrarrápidos, no comenzó a calcular mentalmente hasta la edad de 13 años, siendo el álgebra, no la aritmética, lo que despertó su interés. En 1954, casi 100 años después de la histórica conferencia de Bidder, Aitken pronunció otra en la Sociedad de Ingenieros de Londres sobre el tema «El arte de calcular mentalmente: con demostraciones». El texto fue publicado en las Transactions de la Sociedad (Diciembre, 1954), con el fin de conservar otro testimonio de primera mano de lo que ocurre dentro de la mente de un calculista mental rápido. Un prerrequisito esencial es la capacidad innata para memorizar números rápidamente. Todos los calculistas profesionales hacen demostraciones de memoria. Cuando Bidder tenía 10 años, pidió a alguien que le escribiera un número de cuarenta dígitos y que se lo leyera. Lo repitió de memoria inmediatamente. Al final de una representación, muchos calculistas eran capaces de repetir exactamente todos los números con los que habían operado. Hay trucos mnemotécnicos mediante los que los números pueden transformarse en palabras, que a su vez pueden memorizarse por otro método, pero tales técnicas son demasiado lentas para emplearlas en un escenario y no hay duda de que ningún maestro las empleaba. «Nunca he utilizado reglas mnemotécnicas», dijo Aitken, «y recelo profundamente de ellas. No hacen más que perturbar con asociaciones ajenas e irrelevantes una facultad que debe ser pura y límpida». Aitken mencionó en su conferencia haber leído recientemente que el calculista francés contemporáneo Maurice Dagbert había sido culpable de una aterradora pérdida de tiempo y energía» por haber memorizado pi (v.) hasta el decimal 707 (el cálculo había sido hecho por William Shanks en 1873). «Me divierte pensar», dijo Aitken, «que yo lo había hecho algunos años antes que Dagbert y sin encontrar ninguna dificultad. Sólo necesité colocar los digitos en filas de cincuenta, dividir cada una de ellos en grupos de cinco y luego leerlas a un ritmo particular. De no ser tan fácil habría sido una hazaña reprensiblemente inútil». Veinte años después, cuando los computadores modernos calcularon pi con miles de cifras decimales, Aitken se enteró de que el pobre Shanks se había equivocado en los 180 últimos dígitos. «De nuevo me entretuve», continuó Aitken «en aprender el valor correcto hasta el decimal 1000, y tampoco entonces tuve dificultad alguna, excepto que necesitaba 'reparar' la unión donde había ocurrido el error de Shanks. El secreto, a mi entender, es relajarse, la completa antítesis de la concentración tal como normalmente se entiende. El interés es necesario. Una secuencia de números aleatorios, sin significación aritmética o matemática, me repelería. Si fuera necesario memorizarlos, se podría hacer, pero a contrapelo». Aitken interrumpió su conferencia en este punto y recitó pi hasta el dígito 250, de un modo claramente rítmico. Alguien le pidió comenzar en el decimal 301. Cuando había citado cincuenta dígitos se le rogó que saltase al lugar 551 y dar 150 más. Lo hizo sin error, comprobándose los números en una tabla de pi